
Mi conocimiento de la obra de Kim Ki-Duk empezó con la película La Isla (Seom). Después fueron "Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera", “El arco", "Aliento". Pero todo eso fue después. Y La Isla ha quedado algo especial para mí, muy personal, inmesurablemente profundo como las aguas en que los protagonistas hunden a sus víctimas y en realidad se hunden ellos mismos.
Es muy difícil relatar la historia de La Isla. Sobre todo porque está contada en la lengua de los símbolos, de las metáforas y en cada escena se puede ver docenas de sentidos arcanos. Los protagonistas de La Isla son raramente silenciosos. Y sus raras palabras que se escapan de su propia esencia no son hasta palabras, son los gritos del alma o del cuerpo.
La hermosura de La Isla hechiza . Es una atmosfera inefable de la película que hace mirar fijamente a todo lo que está ocurriendo… no, no en la pantalla, sino en los almas de los protagonistas. Es difícil apartar la vista aún cuando ante los ojos se presentan voilentas escenas de los intentos de suicidios. Para este fin se eligen anzuelos, como si ellos tengan algún predestinación superior, sagrado. Después los anzuelos ensangrentados toman forma del corazón
El que nos toma tales como somos, acepta nuestro dolor, sufrimientos, que engancha y extrae los anzuelos de la carne agotada es en realidad sólo nuestro reflejo, sosia. Y por eso es tan duro dejarle. Los protagonistas de La Isla por turno se salvan las vidas uno a otro, pero no pueden salvarse de sí mismos. No se resta más que levar el ancla y seguir adelante para que después disolverse en la infinidad del oceano, para morir y nacer de nuevo, hallando este segundo nacimiento no en alguna parte, sino uno en otro.
Kim Ki-Duk:
"La Isla es vulgar y destructiva, pero yo la quiero hacer intensa y maravillosa. Incluso si el dramático amor pronto se transforma en obsesión, y en una ira que nos sorprende, a veces se convierte en una fuerte energía que nos mantiene vivos. Aún cuando la gente puede alcanzar el extremo final de sus emociones, apenas pueden mostrarlo dentro de los marcos de la llamada sociedad. Sólo pueden expresarlas en su mente. En esta película quería describir sentimientos extremos difíciles de exponer en imágenes y acciones. El amor es una hipnosis, las personas se ofrecen las unas a las otras y una obsesión no es más que hipnosis también. La isla es un lugar donde todos deseamos ir, pero nos escapamos de allí tan pronto como nos aburrimos. Así, la isla de un hombre es una mujer, y la isla de una mujer un hombre. Quiero retratar la extrema psicología de los hombres y las mujeres en esa relación".